¿Hacia dónde va EE.UU.?

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 Mariano Del Pópolo, becario del Conicet y miembro del CC de La Fede, dialogó con NP sobre las protestas en EE.UU en el marco de una crisis sin precedentes. “Se está evidenciando el agrietamiento del modelo liberal" señaló.

El impune asesinato de George Floyd a manos de un policía en la ciudad Minneapolis, fue el acto racista que exploto la bronca de años de expulsión y segregación a la población negra, así como también a la india y a los inmigrantes.
En las últimas semanas, los enfrentamientos con la policía se extendieron hacia todos los rincones del país de América del Norte por este hecho. En el marco de la Pandemia coronavirus, que ya se cobró más de 120 mil muertes y Dos millones de contagiados, dejando una tasa de desempleo del quince por ciento, las protestas ya no son una respuesta solamente contra el racismo estructural sino contra el modelo económico y político que contempla el racismo.
En este sentido, Mariano Del Pópolo, miembro del CC de La Fede y Analista internacional explicó el impacto de las protestas en el sistema político estadounidense, la respuesta militar ante la crisis del presidente Donald Trump, y las internas dentro del Partido Demócrata.

-Además del límite que significo la muerte de George Floyd para las poblaciones oprimidas de EE.UU. por el racismo estructural y para algunos blancos no conservadores, ¿Las protestas también pueden ser producto de un hartazgo de la clase trabajadora hacia el sistema de vida que propone el modelo estadounidense?

Es importante entender el racismo en EE.UU. desde el racismo estructural, el cual plantea que el racismo no es solo un mecanismo de segregación de la población sino que opera como un generador de desigualdades sociales. La pobreza está racializada porque cuando vemos gente pobre vemos racismo. Los negros son más pobres que los blancos. Se vio mucho el ataque a monumentos y estatuas a personas que fueron personajes importantes en la historia de estados unidos pero que habían sido esclavistas o colonizadores. Paso mucho con la estatua de Cristóbal Colon y generales del ejército confederado estadunidense.
Sin embargo, quedó demostrado que solo es una cuestión de la policía es mala con los ciudadanos negros, sino que tiene que ver con un sistema de desigualdades. Las protestas dejaron evidencia un agrietamiento del modelo neoliberal en las disconformidades sociales como la privatización de la salud y que los estudiantes tengan deudas impagables toda su vida.

-En el marco de la fuerte crisis económica y social, la respuesta del gobierno de Trump parece ser apostar a la militarización de la crisis. ¿Le juagará a favor en las elecciones de fin de año?

Las respuestas a estas protestas fueron una militarización del Estado enfocado en las elecciones, ya que el gobierno se juega la reelección y la decisión de Trump de llamar a la guardia nacional, que es una fuerza militar de reserva, tiene que ver con dar un mensaje a sus bases.
Lo que él llama la mayoría invisible, es el interior del país blanco, anglosajón protestante que tiene un perfil conservador. La respuesta de la militarización ante las protestas tiene que ver con dar un mensaje electoral.

-¿En qué estado se encuentra el conflicto en las calles en este momento y como cree que e irá desarrollando al corto tiempo?

Lo que estuvo pasando demuestra que las protestas van a seguir. Son muy masivas. Igualmente no toda la gente que participa de las protestas está dispuesta a confrontar con la policía, pero si hay grupos importantes que sostienen esa posición, por lo que creo que se va a agudizar.
También, en los últimos días se vio la movilización de grupos de ultra derecha, fascistas y supremacistas blancos que en general funcionan como milicias armadas. Hubo una defensa de los monumentos de esclavistas rotos por parte de estas milicias de supremacistas blancos. Ahí se vio una situación de conflictividad entre la población, manifestantes que están dispuestos a destruir esos monumentos y grupos armados blancos que los van a defender. Llama la atención porque permite ver como la sociedad está yendo hacia una polarización mayor que de alguna manera puede desencadenar acciones y enfrentamientos violentos.

-¿Qué importancia tuvo el fenómeno de Bernie Sanders?

La emergencia de Bernie Sanders como candidato en el Partido Demócrata tuvo un fuerte apoyo de la juventud, sector que en las elecciones son los que menos votan. Los nuevos movimientos sociales que protestan contra el modelo económico contra y contra el uno por ciento más ricos del país, ambos sectores se sintetizaba en parte el programa de Bernie Sanders. Estos actores son los protagonistas de estas manifestaciones que demuestran una coalición multirracial donde además de negros participan latinos, nativos americanos, blancos.

-La crisis y el nivel de las protestas y confrontaciones no han tenido precedentes en EE.UU. ¿Qué país se viene después de las elecciones?

Es difícil saberlo, pero hay un elemento que no tiene vuelta atrás, que es el fin de la idea de que EE.UU. era una sociedad post-racial. Después de las décadas de los cincuenta y los sesenta, que fueron épocas de mucha conflictividad racial, se planteaba que se había superado ese problema y a partir de los setenta y sobre todo en la presidencia de Obama, se sostenía que cuestión racial no era un conflicto Hoy vuelve al centro de la escena política y vuelve a ser un tema de debate de los grandes partidos y dirigentes, ya no solo de las comunidades negras y excluidas que denuncian ese racismo. Va impactar en la política y en las elecciones, no tanto para el Partido Republicano ya que entiende que puede ganar sin una coalición multirracial pero el Partido Demócrata que será representado por Joe Biden no, por lo que tienen el gran desafío de construir mayoría. Otro factor que va influir es la gran crisis en el sistema político de EE.UU que se traduce en la disputa de dos modelos de sociedad, donde está la idea de construir un EE.UU. para la población blanca, anglosajona protestante, o uno multirracial donde para construirla hay que cambiar mucho de lo que pasa ahora.
Por otro lado, los grupos que lideran el Partido Démocrata insisten en construir un partido de centro derecha, Joe Biden y Hillay Clinton son la clara expresión de eso. Pero marginalizar a los sectores como los de Bernie Sanders y sumado a las protestas actuales pueden reconfigurar el futro del sistema político estadunidense. Difícilmente sabemos si va a tener un giro digamos que revolucionario, pero si hay tendencias que evidencia que puede tener un giro más a la izquierda.

-¿Cuál es el conflicto dentro del electorado del Partido Demócrata y como se traduce en las protestas?

Para un sector del electorado, construir esa sociedad más inclusiva sostiene que hay que apoyar al partido demócrata y hay mucha ve que no, y por eso está en la calles. Mientras que la derecha supo canalizar las expresiones de ultraconservadores inconformes, Trump supo darle una respuesta institucional a esa demanda de esos sectores. El Partido Demócrata frente a la emergencia de un sector que pensaba que había que correr ese partido a la izquierda, que se asentaba en Bernie Sanders, el mismo partido lo boicoteo. Las protestas muestran que si el Partido no se transforma y no se aclimata al momento que vive la política estadounidense, tarde o temprano va a surgir una alternativa política que exprese esa demanda.

-¿Cómo cree que será el nivel la participación en las elecciones?

No creo que vaya aumentar. Las protestas que están ocurriendo ahora demuestran que no hay una gran confianza en que las elecciones vayan a ser un catalizador de cambios en la sociedad. En los últimos años se desarrollaron mecanismo que más que incentivar a la población a votar, hacían todo lo contrario. Sobre todo en territorios electorales donde comunidades negras y latinas son perjudicada s ya que tienen que hacer horas y horas de filas para poder votar, mientras donde están los barrios de ricos tienen muchísima más posibilidades. Eso beneficia muchísimo al partido Republicano y perjudica al Demócrata y a su base más diversa.

-A pesar de la dura crisis del país, Trump siguió imponiendo sanciones y bloqueos económicos a Venezuela e Irán. ¿Cree el argumento de la lucha contra el supuesto narcotráfico en Venezuela y el conflicto que arrastra con Irán es la carta electoral a jugar de Trump?

Trump accedió a la presidencia, tanto su fracción política como económica, con la idea de sostener la hegemonía y sostener el liderazgo estadounidense y cambiar lo que ellos consideraban que había un limitado y perjudicado la hegemonía estadounidense en los gobiernos anteriores. Muchos consideran que hubo un debilitamiento con los gobiernos de Obama con el discurso liberal del multilateralismo, mientras que Trump está dispuesto reforzarla mucho más por la fuerza que con el consenso. Las agresiones que empezaron con Obama, se profundizan con Trump porque justamente lo que busca hacer es por la fuerza eliminar los adversarios y los aliados que pueda tener China, Rusia y los que ese oponen a EE.UU para reforzar su liderazgo mundial por eso los ataques Venezuela, Iran, Siria son constantes.
Sin embargo, en este momento EE.UU tiene tantos conflictos internos que el plano internacional va tener poca relevancia. La ciudanía no está muy involucrada con lo que pasa en el mundo y más en este contexto donde la tasa de desocupación está rondando el quince por ciento y masivas protestas que cubren el país. No va a ser un tema de relevancia para los electores.

-Irán anunció que va a ejecutar a un agente de la CIA infiltrado, a modo de venganza por el asesinato de General Qasem Soleimani, que en su monumento parecía una declaración de guerra. Desde Washington todavía no respondieron. ¿Cómo repercutió?

-El asesinato de Solaimani, aunque parecía un declaración de guerra, terminó siendo una amenaza. Ni EE.UU e Irán están depuestos aun enfrentamiento directo y armado, sino que fue una advertencia de Trump para aplacar la influencia de Irán en la región. Frente a la respuesta del país asiático todavía USA no reacciono, pero a pesar de la pandemia no dejó de agredir a otros países, no cesó en sus políticas intervencionistas, pero en lo que se refiere con Irán el conflicto creo que seguirá el transcurso tradicional de las sanciones económicas.