A pocos meses de las elecciones generales y sobre el final del mandato presidencial de Macri, el balance del programa económico del gobierno es contundente: aumento exponencial de la deuda externa, fuga masiva de capitales y una situación económico-social insostenible para millones de trabajadores.

La inflación descontrolada garantiza una transferencia de recursos gestionada por Cambiemos y el FMI a la que el gobierno responde con un “congelamiento de precios” gracias a un “pacto de caballeros” con los grandes beneficiarios de estas medidas económicas. Mientras tanto, una familia tipo encuentra un sachet de leche de primera marca entre cuarenta y cincuenta pesos.

La crisis económico-social dejó de ser preocupante. Ya es intolerable y violenta. Más de catorce millones de personas por debajo de la línea de la pobreza y cuatro millones con problemas de empleo, entre desocupados y subempleados. La pobreza alcanza el 32 por ciento. Este escenario, obliga a pensar la salida por fuera de los paradigmas economicistas. La superación de la crisis es política antes que económica.

A pesar de que el humo llega hasta sus narices, el FMI y el gobierno niegan el incendio. La cuarta misión del Fondo en un año llegó para asistir al gobierno en su hora más difícil. Inflación interanual de más del 50 por ciento, tasa de interés por encima de los 73 puntos, la industria nacional parada y fuga de capitales récord. El próximo gobierno deberá afrontar vencimientos por más de 150 mil millones de dólares.

¿Puede el universo del capital cumplir un pacto de caballeros? Macri le prende velas a que sus socios de clase se conformen con dormir sobre el colchón de lo acumulado hasta las elecciones ¿Qué se viene después del acting?

La organización que reúne a pymes de todo el país, se pronunció en favor de un proyecto productivo nacional y le dice no “a los acuerdos de espaldas a la sociedad, el trabajo y la producción nacional”.

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