Golpe de Estado y país sin gobierno

Política
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Fuerzas Armadas y policiales pugnan por controlar ciudades y zonas rurales, junto a bandas de derecha. Terrible represión en El Alto. Evo Morales ya está en México.

“Volveré con más fuerza y energía”, dijo Evo Morales al abandonar Bolivia rumbo a México, país que le dio asilo político después de que fuera derrocado por un golpe de Estado ejecutado por las Fuerzas Armadas y policiales, junto a bandas paramilitares que actúan bajo el comando de grupos como el Comité Cívico y la Juventud Cruceñista.

Del análisis de la metodología empleada por los golpistas se desprende que los pasos a seguir no son otros que los que dicta el manual de procedimiento de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y la CIA, entre otros servicios estadounidenses de Inteligencia.

Pero -por si alguien tenía dudas- sobre la autoría intelectual e instrumental de EE.UU., la celebración del presidente Donald Trump es más que elocuente. “La renuncia de ayer del presidente de Bolivia, Evo Morales, es un momento significante para la democracia en el hemisferio occidental”, recalca el mensaje del mandatario.

Y, tras añadir que “EE.UU. aplaude al ejército boliviano por acatar su juramento de proteger no sólo a una persona, sino a la constitución boliviana” amenaza: “estos eventos envían una fuerte señal a los regímenes ilegítimos en Venezuela y Nicaragua de que la democracia y la voluntad del pueblo siempre prevalecerán. Ahora estamos un paso más cerca de un Hemisferio Occidental completamente democrático, próspero y libre”.

“Como siempre, detrás de este golpe de Estado está EE.UU.”, denunció la periodista Stella Caloni y recordó que cuando asumió, Morales encontró que adentro del propio Palacio del Quemado funcionaba una oficina de la CIA.

Y que cada intento de destituirlo fue orquestado por Washington, tal como ocurrió en 2008 cuando el Gobierno de Bolivia declaró “persona no grata” al embajador estadounidense, Philip Goldberg, y pidió su salida del país.

 

¿Qué pasa?

 

Así las cosas, hoy Bolivia amaneció con toque de queda y estado de sitio ejecutado por las Fuerzas Armadas, policías y bandas a las que desde el propio liderazgo policial se instó a “construir barricadas” en las calles para impedir una “invasión” a los centros urbanos, supuestamente, por parte de personas opuestas al golpe.

Son los mismos uniformados que durante las últimas dos semanas nada hicieron para evitar los saqueos, secuestros y extorsiones que, entre otros delitos, bandas paramilitares de derecha perpetraron contra integrantes del gobierno que presidía Morales, pero también contra sus familiares y adherentes.

“Iban a matar a Evo porque la crueldad que han demostrado es extrema, él sabe de lo que es capaz esa elite del ‘poder blanco’”, señaló Stella Caloni al reflexionar sobre la decisión de Morales de dejar el gobierno.

Vale citar que al anunciar su dimisión, fue claro al remarcar que lo hizo “para que (Carlos) Mesa y (Luis Fernando) Camacho no sigan persiguiendo a mis hermanos, dirigentes sindicales. Para que no sigan quemando las casas de gobernadores, de asambleístas, de concejales”.

Al respecto, Stella Calloni, hizo hincapié en que las bandas que ahora lidera Camacho tienen su epicentro en Santa Cruz de la Sierra que “es tierra de paramilitares y parapoliciales marcados por lo que fue la presencia de Klaus Barbie ElCarnicero de Lion” y también fue sitio donde se enseñorearon militares argentinos durante la Operación Cóndor.

Y sin dudarlo aseveró que es “una elite de una extrema crueldad que siente un abierto racismo contra los indígenas”, por lo que comparó esta situación con el apartheid que se aplicaba en Sudáfrica.

Tras lo que recordó “la crueldad de la actividad de los grupos cruceños y de la Media Luna engeneral que se vio con lo que lo que hicieron en Pando durante el intento de golpe contra Evo de 2008”.

Fue el 11 de septiembre de ese año en el departamento amazónico de Pando, cuando decenas de campesinos partidarios del MAS, resultaron emboscados y tiroteados por bandas paramilitares sin que las fuerzas policiales hicieran nada por impedirlo. La masacre dejó un saldo de más de ochenta personas asesinadas.

Esa vez, la rápida intervención de la Unasur ayudó a que no siguieran las matanzas. Hoy, la decisión de gobiernos como los de Argentina, Brasil, Ecuador y Chile borró a ese organismo del escenario regional.

Mientras tanto, las mismas bandas que actuaron entonces, con los mismos liderazgos, pero ahora acompañadas –abiertamente- por las Fuerzas Armadas y las policías, controlan el territorio rural y urbano. Y todo en un país que a estas horas no tiene gobierno.

Anoche fuerzas militares cercaron las barriadas del conurbano de La Paz conocido como El Alto. “Hay muertos y desaparecidos porque quieren acabar con los grupos que hacen resistencia”, denunció el integrante de la juventud del MAS, Orlando Pozos.

Lo hizo en diálogo con NP, desde la capital boliviana donde “policías y militares han masacrado, dispararon balas incluso desde helicópteros”, por lo que “hay muertos que no han comunicado los medios locales y sobre lo que hay silencio de los medios internacionales”.

Y definió “hay terror en todo el territorio nacional”, pero advirtió que la resistencia se está estructurando a partir de los movimientos sociales en diferentes puntos del país.

En tanto Juan Carlos Huarachi, titular de la Central Obrera Boliviana (COB), instó a un pronto restablecimiento de la democracia en el país tras el golpe de Estado que el domingo derrocó a Evo Morales. Huarachi aclaró que, si en 24 horas no se acata su demanda, habrá una huelga general por tiempo indefinido en el país.